21 feb. 2011

Conmigo

Tal vez mi corazón esté recubierto por una corza y sea imposible atravesarla, le dije.
Por eso no puedo querer a nadie..
¿Nunca te enamoraste? me preguntó.
Sí, asentí con la cabeza. No quiso saber más nada después de esa pregunta.
Me agarró del brazo, metía su mano en mi bolsillo izquierdo, aunque no fue más que eso.
Ambos teníamos zapatillas, así que apenas se oían nuestros pasos, sólo cuando pisábamos las hojas caídas de los árboles. Cada vez que oía ese crujido seco sentía compasión por ella, no era mi brazo lo que buscaba, si no el brazo de alguien. No era mi calor el que necesitaba, si no el calor de alguien.
Entonces sentía algo rayano en la culpabilidad por ser yo ese alguien.
Sus ojos parecían ir ganando transparencia, una transparencia ausente. Sin razón aparente clavaba sus ojos en los míos como si buscara algo, y cada vez que esto ocurría me embargaba una extraña e insoportable sensación de soledad.
De haber podido hubiese deseado abrazarla, pero siempre me quedé con la duda y desistí.
Temía herirlo.

2 comentarios:

norman dijo...

nunca se hiere con la verdad

Anónimo dijo...

coraza*, muy libre, muy joven, muy fresca,muy nueva, fuerza sigue andando