28 oct. 2011

en este frío

Al final no hubo ninguna llamada, tampoco apareció el. Sólo sentía el tiempo deslizándose con suavidad, en silencio la noche que avanzaba. Agarré algunos cassettes que encontré en un cajón con bastante polvo, y escuché unos pares en el reproductor que hay en el living. Uno de los cassettes era una recopilación de canciones de Mozart. En el, se encontraba una etiqueta escrita por sus manos, decía "Elisabeth schwarzkopf y Walter giesenking", No soy una gran entendida en música clásica pero enseguida comprendí lo bellísima que era. La interpretación de las canciones tenía un aire un poco anticuado, pero te producía una agradable sensación, la misma que cuando leés un texto de estilo fluído y elegante, la sensación de ponerte instintivamente alerta. Los avances y retrocesos del hálito de la cantante y el pianista se reproducían de una manera tan viva como si los tuviera a ambos realmente ante mis ojos. ¿Cuál de aquellas melodías debía ser Violeta? Me hundí en la silla, Cerré los ojos, y abracé suavemente su alma.

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